La brisca es un juego de cartas de origen español que pertenece a la familia del Tute, es decir, un juego en el que no se reparten todas las cartas al principio, sino que se deben ir obteniendo bazas con un palo de triunfo o palo dominante.

La brisca se juega con una baraja española de 40 cartas y pueden participar dos, tres, cuatro o seis jugadores. Sin embargo, cuando son tres jugadores los doses se retiran de la baraja para que el número de cartas jugadas sean múltiplos de tres. Lo mas común es que sean cuatro jugadores, de forma que se enfrenten en parejas. Por otra parte, si van a jugar seis (tres contra tres), es necesario utilizar una baraja española de 48 cartas.

El tiempo del juego puede ser muy diferente, ya que depende del número de manos que los jugadores acuerden que hay que obtener para ganar. De todas formas, se considera un juego de duración media.

Objetivo del juego

El objetivo de la brisca es conseguir más puntos que los contrincantes. Los puntos o manos se pactan antes del comienzo del juego, y ganará quien primero los alcance. Así, hay que intentar sumar el mayor número de puntos con las cartas conseguidas en cada baza. Se procurará lograr numerosas bazas, pero con cartas de la mayor puntuación posible.

Reglas de la brisca

Cada tipo de carta va a tener un orden y un valor en puntos. De esta forma, en cualquiera de los cuatro palos, serían:

  • As: 11 puntos
  • Tres: 10 puntos
  • Rey: 4 puntos
  • Caballo: 3 puntos
  • Sota: 2 puntos

Mientras que las cartas siete, seis, cinco, cuatro y dos no suman puntos, pero sirven para ir haciendo las bazas. Si se suman todos los naipes, la puntuación total es de 120. Por tanto, es la puntuación máxima que puede conseguir un jugador. Así, para ganar debe alcanzar como mínimo 61 puntos.

Antes de comenzar

Antes de jugar, los participantes van a acordar cuántas rondas deben superarse para ganar la partida (o si sólo se va a jugar una). Y, en el caso en el que se decida apostar, todos deberán colocar en un plato una cantidad pactada, que será la que se lleven los ganadores. Si hay empate, se puede doblar la apuesta o bien mantener la misma cantidad para jugarla en la siguiente partida.

En primer lugar, se echa a suertes (sacando cartas, por ejemplo) quién va a repartir las cartas inicialmente y quién va a ser “mano”. Así, quien haya sacado la carta más alta va a repartir, y debe colocarse frente a su compañero. Mientras que a su derecha se va a sentar el jugador del equipo contrario que sacó la carta mayor, que será “mano”.

Procedimiento

A continuación, el repartidor barajará las cartas y le solicitará al jugador de la izquierda que las corte. Luego repartirá tres cartas a cada jugador de una en una y en sentido opuesto a las agujas del reloj. Una vez repartidas, sacará la siguiente carta y la situará en el centro de la mesa para que quede a la vista de todos los jugadores. Esta carta es la que marcará el palo de triunfo en esa ronda o mano. Cada mano tendrá varias bazas, que son el conjunto de cartas que van colocando sobre la mesa los jugadores (que debe ser una por jugador).

Comienza el “mano”, es decir, el jugador sentado a la derecha del que repartió. Éste debe jugar una de sus cartas y dejarla sobre la mesa. El siguiente jugador hará lo mismo, avanzando los turnos de izquierda a derecha. En este momento, se puede dar cualquier carta independientemente del palo o triunfo. Ganará la baza el que haya jugado la carta de mayor puntuación del palo de triunfo, o bien, del palo de salida.

El jugador que haya ganado será el primero en tomar otra carta del mazo, seguido por los demás jugadores. Cada uno de ellos debe quedar con tres cartas en la mano. A continuación, el ganador iniciará la baza siguiente jugando cualquier carta. Los demás harán lo mismo en el sentido contrario a las agujas del reloj que siempre va a ser la dirección del juego.

Cambio de cartas

Por otro lado, en ciertas condiciones un jugador puede cambiar una carta de triunfo por una de la mesa tras haber ganado una baza. Debe hacerlo antes de robar carta del mazo, y las reglas son:

  • Tener un Siete del palo de triunfo y que la carta de la mesa sea una carta de valor (As, Tres, Rey, Caballo o Sota).
  • Tener un Dos de triunfo y que la carta de la mesa valga cero puntos (siete, seis, cinco, cuatro y dos).

Recuerda que este cambio no se puede realizar tras haber jugado la penúltima baza.

Señas permitidas

En la brisca los jugadores sólo pueden ver sus cartas y no pueden mostrarlas ni decir cuáles tienen a sus compañeros. Sin embargo, sí está permitido comunicarse con el compañero discretamente a través de señas, de manera que los oponentes no se den cuenta. Las señas deben hacerse disimuladamente según las cartas que se tengan en la mano. De esta forma:

  • Si tiene un As de triunfo se mirará hacia arriba.
  • Si es un Tres de triunfo, guiñará un ojo.
  • Para indicar que se tiene un Rey de triunfo, se fruncirán los labios hacia adelante.
  • Mientras que, para un Caballo de triunfo, se torcerán los labios hacia la derecha.
  • Se sacará levemente la lengua si en la mano hay una Sota de triunfo.
  • En cuanto a ases y treses de un palo diferente al de triunfo (briscas), se ladeará la cabeza.
  • Si no se tiene triunfo, se cerrarán los ojos durante un instante.
  • También puedes solicitarle a tu compañero que juegue una carta que no sea brisca ni triunfo soplando disimuladamente.
  • Mientras que puedes preguntar qué cartas tiene en la mano mirándole fijamente.

Final del juego

La operación se repite hasta que ya no queden más cartas en el mazo. El último jugador tomará la carta que señala el palo de triunfo. Una vez se hayan sacado todas las cartas de la mano (las tres últimas bazas se jugarán con dichas cartas) la ronda finalizará. Vencerá el jugador o el equipo que más puntos haya obtenido. Cuando se juega en equipo, se suman los puntos de cada miembro del equipo al final de cada ronda. Así, cada pareja comparte los puntos y número de rondas ganadas.

Sin embargo, la partida no acaba hasta que uno de los jugadores o equipos logren ganar el número de rondas establecidas inicialmente. Si la partida tiene una sola ronda, ganará quien más puntos haya conseguido.

Empate

En caso de empate a puntos, ganará la persona que tiene la mano. Aunque si el empate se produce entre otros jugadores que no son mano, ganará la persona situada más cerca (por la derecha) de la mano.

Variaciones de la brisca

Es cierto que una de las características de este juego es que se pueden cambiar algunas normas. Evidentemente, todos lo jugadores deben estar de acuerdo. De hecho, en cada casino se juega de una forma y las reglas pueden fijarlas el salón de apuestas.

Por ejemplo, en algunos sitios se usa la baraja de cartas francesa en vez de la española. De esta manera, el Rey es la K y el diez, y el Caballo es la Q y el 9. La Sota el 8 y la J, mientras que el As y el Tres conservan el mismo valor que en la baraja española. No obstante, puede ser que en algunos lugares intercambien las puntuaciones del Tres y del Siete. Así, el Siete sería la segunda carta más valiosa del juego y el Tres estaría entre el Cuatro y el Dos, valiendo cero puntos.

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