A nadie le gusta malgastar el dinero, pero es muy posible que estés malgastando más de lo que crees. Lo más obvio es que si, tienes un sueldo medianamente normal, que te permite pagar tus facturas de casa y comida, ropa, electricidad, calefacción y transporte, y te queda algo para otros gastos no de lujo, si te gastas el salario mensual antes del día 10, es que estás malgastando de alguna manera tu dinero.

Otra manera de malgastar el dinero es cuando se compran todo tipo de artículos por impulso, o cuando se acumulan cosas que en la tienda nos parecieron “imprescindibles” y luego hemos dejado de usar tras unas pocas semanas, lo que ha venido en llamarse consumismo.

En general, cuando gastas dinero y no sabes muy bien cómo se te ha volatilizado el saldo de tu cuenta bancaria o de tu tarjeta, ya sea de débito o la de crédito, seguramente estarás malgastando dinero, y sobre todo cuando ves que se empiezan a acumular las deudas y tienes que solicitar créditos para afrontarlas. Para que tengas todo el control de tus finanzas y sepas cómo dejar de malgastar dinero, te damos los siguientes apuntes que podrían ayudarte.

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¿Gasto demasiado?

Lo primero que puedes hacer es sentarte un rato tranquilamente a una mesa, con un cuaderno y un bolígrafo, o con un ordenador, para repasar tu vida económica del último mes o del último trimestre. Por un lado, apunta tus ingresos, tu salario, intereses de cuentas de ahorro, ventas que hayas podido realizar, en fin, todo aquello que son entradas de dinero del que puedes disponer para gastar.

Por otro lado, comienza por registra todos tus gastos básicos de la vida cotidiana, como el alquiler o la hipoteca, la comida, electricidad, calefacción, gas, teléfono, internet, transporte, etc. En otra hoja o columna, escribe lo que serían los gastos discrecionales, tales como todos los relativos al ocio, salir fuera de casa, compras y gastos culturales como pueden ser el teatro, el cine, los libros o la música, comer en restaurantes, suscripciones a revistas, compras de “caprichos” como zapatos o ropa por ser muy aficionado/a a la moda…

Guarda y recopila todos los recibos, facturas y tiquets porque con ellos tendrás un retrato exacto de lo que gastas directamente a lo largo del mes, por ejemplo. Una vez que tienes por escrito el estado general de tu economía y a la vista, se te hará más evidente responder a la pregunta típica de: ¿Gasto demasiado?

Si tus gastos corrientes a lo largo del mes superan los ingresos de ese mismo periodo, está claro que estás gastando de más, y eso es malgastar, no por el hecho en sí mismo de disfrutar de actividades de ocio, por ejemplo, sino porque financiar ese exceso de gasto te va a costar caro, porque sólo lo podrás hacer por la vía del crédito, ya sea una tarjeta bancaria de crédito, o por un préstamo personal, o porque lo sacas de la hucha de tus ahorros. Aprende en este artículo 12 Trucos para Ahorrar Dinero

Ajustar los hábitos de gasto

Si tras analizar tus finanzas, tus ingresos y gastos, y observar que gastas de más, malgastando el crédito o el ahorro que puedas tener, ha llegado el momento de que te plantees un ajuste en tus hábitos de gasto.

Empieza a mirar con ojo crítico lo que has apuntado en la lista de los gastos discrecionales, y apunta en una nueva lista aquellos gastos que más dinero significan, y comienza a evaluar reducirlos. A partir de aquí podrás hacer una sencilla combinación de reducción entre los que suponen más dinero en cifras y los demás gastos de menor cuantía, para poder meter la tijera del recorte sin abandonar ninguno de forma drástica.

Es decir, si comer o cenar fuera te suponen un 15% de tus ingresos mensuales, por ejemplo, seguramente tendrás que plantearte bajar el ritmo de las cenas fuera de casa, tal vez a la mitad, sin tener que dejar de salir a cenar en absoluto, pero sí moderando ese capítulo. Esto lo combinarás, por ejemplo, con otra reducción en las salidas al cine, o en las compras de ropa o zapatería, o en los viajes de fin de semana… o en las cervezas que te tomas, si tus ingresos no son precisamente para tirar cohetes. Se trata de reducir gastos, independientemente del nivel en que te manejes económicamente.

Elabora un presupuesto

Una buena manera de habituarte a no malgastar tu dinero es la confección de un presupuesto temporal acorde a cómo recibes tus ingresos, por ejemplo, mensual, que es lo más corriente. Al disponer de manera previa cantidades concretas para cada gastos fijo y necesario, en primer lugar te permitirá no salirte de tus límites de ingresos para evitar una financiación que siempre te saldrá cara, y además, te permitirá darte cuenta de qué son gastos imprescindibles y cuáles son compulsivos o frutos del deseo momentáneo. En la misma compra de víveres te darás cuenta de qué productos no son tan básicos o que adquieres sin pensar mucho en el por qué de la compra.

Después de presupuestar los gastos ordinarios, podrás destinar una cantidad a los discrecionales, y al plantearlos antes de ejecutarlos, te servirá para “no pasarte” cuando salgas a divertirte o cuando vayas de compras. Hay mucha gente que malgasta el dinero por el simple hecho de que sólo piensa en lo que le entra por su nómina y después gasta sin darle muchas vueltas, y cuando a mitad de mes no tiene, tira de la tarjeta de crédito. Pero saber que hay una serie de cosas que ya tienes “gastadas” aunque el dinero lo tengas en la cuenta, o que, si es para usos más discrecionales o de ocio, si lo destinas a una cosa entonces no dispondrás para otra, te conducirá a unos hábitos de gasto más realistas acorde a tu situación económica, de forma que no incurras en deudas crecientes y dolorosas cuando no las puedas pagar.

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